Juan Pablo Dotti ganó en El Colorado y se alzó con la victoria fina

Photo: courtesy
Ivan D' Hooghe

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Juan Pablo ganó la Vuelta. Pero no el domingo, como dirá la estadística. Le sobró un día. La ganó el sábado, cuando sus piernas se transformaron en alas y subió con más fuerza, agilidad y resistencia que todos a la cima del cerro Colorado; él y todo su equipo sabían que la Vuelta tenía nombre y apellido. Pero no podían darse el lujo de relajarse. Había que correr, aún por cumplir esa última etapa en la Avenida de Circunvalación.

En la última etapa se impuso Catriel Soto. El entrerriano que enfoca sus esfuerzos deportivos al mountain bike, cargó en su palmarés otro gran triunfo en el ámbito de las ruedas finas. Este logro en la vuelta sanjuanina se suma al conseguido en 2008 en la Vuelta de Mendoza.

En el verde anillo de 16,7 Km. de extensión, el equipo de Pocito hizo lo que tenía que hacer. Puso a su líder en sillita de oro, lo paseó durante 147 kilómetros y respondió con eficacia en el par de ocasiones que los atacaron con fuerza. Buscó e intentó Forjar Salud/UOM, con Emanuel Saldaño y Javier Páez, pero tuvieron la desgracia de que en el quinto giro, el "Chino" pinchó dos veces. Trató y peleó la Agrupación Virgen de Fátima con Luciano Montivero, pero no se les dio. Ambos golpearon la puerta que cerró con candado el conjunto de la Municipalidad de Pocito que tuvo a sus hombres siempre en la cabeza del pelotón, atentos a cualquier intento de fuga.

Además, cuando en el giro final volvió a atacar Saldaño y trató de hacerlo Montivero, aún con la deserción de varios de sus compañeros que sintieron el trajín del trabajo, apareció la figura de Dotti en toda su dimensión. Atento y sólido, el líder se pegó a la rueda de sus rivales más cercanos y les hizo sentir la sensación de que, ayer por lo menos, era invencible.

La 28va. Vuelta Ciclista a San Juan fue para un corredor completo. Que embala bien sin ser un especialista. Que hace bien la crono cuando las circunstancias lo exigen. Que escalando demostró sus cualidades no sólo en San Juan, sino también Venezuela (Vuelta del Táchira, hace dos años) y que, cuenta con una actitud ganadora forjada en la seriedad de la soledad. En la convicción de pelearle a la vida lejos de su casa para hacerse un nombre y ganarse un espacio en un mundo tan competitivo como el del ciclismo. Juan Pablo Dotti soñaba con ganar la Vuelta. Trabajó para ello, puso empeño, esfuerzo, ganas y talento en grandes proporciones y tuvo su inmenso premio


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