Asi ha visto el 2009 Carlos Sastre

Photo: courtesy
Cervélo Test Team

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2009, un año enriquecedor
Carlos Sastre hace un resumen del año que termina



La temporada 2009 ha resultado muy enriquecedora para mí en todos los aspectos. Mi involucración en la puesta en marcha del equipo Cervélo TestTeam, hizo que de nuevo me ilusionara con un novedoso proyecto que nacía con una filosofía distinta y al que podía transmitirle la experiencia de tantos años de profesión y mi sello personal en la concepción de un equipo ciclista que nacía bajo el lema ‘ilusión, respeto y sacrificio’.
Como suele suceder en estos casos, las cosas no siempre fueron como las había pensado y he de reconocer que la energía física y mental gastada en la puesta en marcha del equipo pudo pasarme factura en mi rendimiento en ciertos momentos de la temporada, en los que acusé un cansancio que en muchas ocasiones fue más mental que físico. Pero haciendo un balance general me doy por satisfecho con lo que he podido aportar y lo que he recibido de esta bonita experiencia.
Tras la concentración y presentación del equipo en el Algarve portugués, inicié la temporada de competición en febrero, en el Tour de California, en unas condiciones climáticas muy adversas, que se vieron agravadas por una sinusitis, secuela de la gripe que había padecido una semana antes de la prueba. Para colmo de males, sufrí una caída en la primera etapa, que en un principio pareció no tener importancia pero que con el paso de los días fue pasando factura hasta que me llevó al abandono en la octava etapa.





Tras un periodo de recuperación, seguí mi camino previsto hasta el Giro de Italia, que iba a ser mi primera gran apuesta de la temporada. Corrí la Vuelta a Castilla y León, GP Estella, País Vasco, Amstel Gold Race y Liège-Bastogne-Liège, notando día a día la mejora física que buscaba en estas pruebas para llegar a la salida de la ‘corsa rosa’ en la mejor condición posible.





La disputa del Giro fue intensa y disfruté mucho de esta carrera. En un principio, quizá porque mi objetivo sólo se centraba en la victoria, no supe disfrutar ni valorar el cuarto puesto de la general, que al final sería tercero por la descalificación de Di Luca. Pero después, analizado con la perspectiva que proporciona el tiempo, supe valorar en su justa medida lo que ha significado para mí esta carrera. Las dos victorias de etapa en montaña, dos etapas muy importantes en este Giro, me han dado la oportunidad de experimentar una parte nueva de mí: el intentar luchar por esas victorias de etapa que hasta este momento no habían despertado mi interés. Había estado siempre centrado mucho más en la clasificación general, sin centrarme en las etapas. Esto me ha ayudado a seguir ampliando conocimientos y experiencias personales que me están ayudando a conocer cosas de mí que tenía abandonadas estos últimos años.





En el Tour viví los peores momentos de la temporada. Lo inicié con ilusión y creía que con fuerzas. Aspiraba a estar de nuevo arriba, con los mejores, pero no tardé en darme cuenta de que algo fallaba. No sabía qué me pasaba, pero las sensaciones no fueron nada buenas los últimos días. Fue un cúmulo de sentimientos y sensaciones las que me impidieron estar al nivel que yo deseaba. Luego me di cuenta de que el haber disputado al más alto nivel cuatro grandes vueltas en sólo trece meses, unido al cansancio de la gran actividad social que tuve que llevar a cabo tras la victoria del Tour en el otoño del 2008, y la energía empleada en el nacimiento del equipo Cervélo, me había pasado factura.





Después del Tour sólo pensé en descansar junto a mi familia. Desaparecer en lo posible de la escena pública y recuperarme de tanto esfuerzo y tensión acumulados. Con el paso de los meses, he podido notar que el descanso es la mejor medicina para la recuperación del cuerpo y de la mente. Y he llegado a la conclusión de que 2009, con sus buenos y malos momentos, ha sido un año de gran aprendizaje para mí.


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